sábado, 15 de abril de 2017


WORLD PRESS PHOTO, UNA MIRADA CRÍTICA A TRAVÉS DE LA CÁMARA
“Porque la gente merece ver su mundo y expresarse libremente” es lo que se podía leer en el cartel de bienvenida de la exposición World Press Photo 2016 nada más acceder a la misma. Un año después, la sede sevillana de la Fundación Cajasol acoge de nuevo al fotoperiodismo de calidad que permite a los ciudadanos asomarse a una ventana de realidades, a veces muy duras e ignoradas. Con el propósito de denunciarlas y de que no queden en el olvido, los objetivos de las cámaras invitan a mirarlas cara a cara.
 
Por segundo año consecutivo, Sevilla será la primera ciudad que reciba, tras su presentación en Amsterdam, a la exposición World Press Photo 2017, antes de su viaje a lo largo de más de 40 países. El enclave elegido vuelve a ser el edificio de la Fundación Cajasol, una bonita y singular construcción que no se amilana ante la hermosura de su vecina principal, la fastuosa fachada plateresca del Ayuntamiento, también sito en la céntrica plaza de San Francisco. Además, dentro del edificio, las fotografías serán expuestas en el elegante patio central, donde las galerías de arcos que lo circundan y la fuente central contribuirán -sin restar protagonismo a las imágenes- a realzar el conjunto de la exposición. Resulta paradójico que las fotografías, muchas de las cuales representan realidades tan injustas, sean cobijadas por un lugar donde en el pasado se administraba justicia, como era la Real Audiencia de Grados de Sevilla.
En tan solo unos metros cuadrados el visitante recorrerá diferentes zonas de un mundo muy complejo, golpeado demasiadas veces por conflictos, guerras y desesperación. Si en 2016 la primera parada de quienes visitaban la muestra se producía en la frontera entre Serbia y Hungría, en la que un bebé era entregado a través de una barrera de alambre de púas a un refugiado sirio, este año la imagen ganadora del World Press Photo 2017 nos lleva hasta una galería de arte en Ankara. En este lugar el objetivo de la cámara captaba y nos hacía testigos del asesinato del embajador ruso, Andrey Karlov, a manos de un policía turco fuera de servicio. Mientras sostenía el arma con una de sus manos y mantenía alzado uno de sus brazos, Mevlüt Mert Altıntaş gritaba desafiante: “Dios es grande” y "No te olvides de Aleppo. No olvides a Siria ".
Y es que, junto con el conflicto ucraniano y los actos terroristas perpetrados en países como Irak o Paquistán, Siria es el telón de fondo y la protagonista de muchas de las instantáneas que se expondrán este año. Así, los estragos que causan las bombas en los niños sirios y las duras condiciones de los refugiados -no solo de los que cruzan Europa a pie, sino también de los que siguen llegando a ella mediante embarcaciones- probablemente impacten en la conciencia y el corazón de cuantos observen en silencio cada una de las imágenes.
Los visitantes contemplarán cómo esas dramáticas fotografías contrastan con otras que transmiten el sosiego de la vida cotidiana y de aquellos lugares donde parece que el tiempo transcurre lentamente, como es el caso de una vieja barbería en la Habana; una calma quizás rota durante unos días por los actos fúnebres de Fidel Castro en la isla cubana. Igualmente, podrán reflexionar sobre la situación de amenaza en la que se encuentran algunas especies de animales. En este sentido, un rinoceronte con el cuerno cortado tras ser abatido por cazadores furtivos en una reserva sudafricana y una tortuga marina enredada en una red de pesca mientras nada en aguas canarias son los protagonistas involuntarios de algunas fotografías.
La exposición, que abrirá sus puertas el próximo 27 de abril, podrá ser visitada hasta el 18 de mayo. Tiempo suficiente para todas las personas que deseen abrir sus ojos a la realidad, gracias al trabajo de testigos de excepción que se convierten en nuestra mirada en todos los rincones del planeta.

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