WORLD PRESS PHOTO, UNA MIRADA CRÍTICA A TRAVÉS DE LA CÁMARA
“Porque la gente
merece ver su mundo y expresarse libremente” es lo que se podía leer en el
cartel de bienvenida de la exposición World Press Photo 2016 nada más acceder a
la misma. Un año después, la sede sevillana de la Fundación Cajasol acoge de
nuevo al fotoperiodismo de calidad que permite a los ciudadanos asomarse a una ventana
de realidades, a veces muy duras e ignoradas. Con el propósito de denunciarlas
y de que no queden en el olvido, los objetivos de las cámaras invitan a
mirarlas cara a cara.
Por segundo año
consecutivo, Sevilla será la primera ciudad que reciba, tras su presentación en
Amsterdam, a la exposición World Press Photo 2017,
antes de su viaje a lo largo de más de 40 países. El enclave elegido vuelve a ser el edificio de la Fundación Cajasol, una bonita y singular construcción que no
se amilana ante la hermosura de su vecina principal, la fastuosa fachada
plateresca del Ayuntamiento, también sito en la céntrica plaza de San
Francisco. Además, dentro del edificio, las fotografías serán expuestas en el
elegante patio central, donde las galerías de arcos que lo circundan y la
fuente central contribuirán -sin restar protagonismo a las imágenes- a realzar el
conjunto de la exposición. Resulta paradójico que las fotografías, muchas de
las cuales representan realidades tan injustas, sean cobijadas por un lugar
donde en el pasado se administraba justicia, como era la Real Audiencia de
Grados de Sevilla.
En tan solo unos
metros cuadrados el visitante recorrerá diferentes zonas de un mundo muy
complejo, golpeado demasiadas veces por conflictos, guerras y desesperación. Si
en 2016 la primera parada de quienes visitaban la muestra se producía
en la frontera entre Serbia y Hungría, en la que un bebé era entregado a través
de una barrera de alambre de púas a un refugiado sirio, este año la imagen ganadora del World Press Photo 2017 nos lleva hasta una galería de arte en
Ankara. En este lugar el objetivo de la cámara captaba y nos hacía testigos del
asesinato del embajador ruso, Andrey Karlov, a manos de un policía turco fuera
de servicio. Mientras sostenía el arma con una de sus manos y mantenía alzado
uno de sus brazos, Mevlüt Mert Altıntaş gritaba desafiante: “Dios es grande” y "No
te olvides de Aleppo. No olvides a Siria ".
Y es que, junto con
el conflicto ucraniano y los actos terroristas perpetrados en países como Irak
o Paquistán, Siria es el telón de fondo y la protagonista de muchas de las
instantáneas que se expondrán este año. Así, los estragos que causan las bombas
en los niños sirios y las duras condiciones de los refugiados -no solo de los que cruzan Europa a pie, sino también
de los que siguen llegando a ella mediante embarcaciones- probablemente
impacten en la conciencia y el corazón de cuantos observen en silencio
cada una de las imágenes.
Los visitantes contemplarán
cómo esas dramáticas fotografías contrastan con otras que transmiten el sosiego
de la vida cotidiana y de aquellos lugares donde parece que el tiempo
transcurre lentamente, como es el caso de una vieja barbería en la Habana; una
calma quizás rota durante unos días por los actos fúnebres de Fidel Castro en
la isla cubana. Igualmente, podrán reflexionar sobre la situación de amenaza en la que se encuentran algunas especies de animales. En este sentido, un rinoceronte con el cuerno
cortado tras ser abatido por cazadores furtivos en una reserva sudafricana y una
tortuga marina enredada en una red de pesca mientras nada en aguas canarias son los protagonistas involuntarios de algunas fotografías.
La exposición,
que abrirá sus puertas el próximo 27 de abril, podrá ser visitada hasta el
18 de mayo. Tiempo suficiente para todas las personas que deseen abrir sus ojos
a la realidad, gracias al trabajo de testigos de excepción que se convierten en
nuestra mirada en todos los rincones del planeta.
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