“Lo
más preocupante es la pasividad de la mayor parte de la sociedad civil europea”
En un mundo tan necesitado de valores, la labor de
personas que, mediante sus palabras, miran de cara a la realidad y denuncian
situaciones injustas, es de reconocer. Mientras repasamos su trayectoria
profesional, el periodista de la Cadena Ser explica su punto de vista sobre el
hecho migratorio, la responsabilidad de los medios y el futuro del Periodismo.
Sonia
García Morilla
Sevilla- 05 abril 2016
Pregunta.
Es
licenciado en Periodismo y desde el año 2000 desarrolla su carrera profesional
en la Cadena Ser. Además, en todos estos años se ha especializado en contenidos
sobre migraciones, cooperación y desarrollo, donde se puede decir que las
personas son los protagonistas de la información. ¿Se considera un periodista
social?
Respuesta. No
soy muy amante de los apellidos para el Periodismo. Creo que el Periodismo es
solo uno, independientemente de que después haya especializaciones o áreas del
Periodismo donde desarrolles más tu labor. En todo caso, si por Periodismo
Social se entiende aquel en el que el protagonista de las historias son las
propias personas que viven, padecen o protagonizan un hecho, pues sí, eso es
Periodismo Social.
P.
Un
tema que sigue profundamente, no solo desde la redacción sino también desde el
terreno, es el fenómeno de la inmigración. ¿Piensa que los medios de
comunicación tratan adecuadamente este tema o que lo hacen de manera sensacionalista,
reforzando o creando estereotipos hacia las personas inmigrantes?
R. Hay
muchos casos y muy diversos. No se puede generalizar sobre cómo los medios de
comunicación informan acerca de personas inmigrantes y refugiados. Como humilde reportero
existen elementos que se me escapan a la hora de definir las líneas editoriales
de los periódicos, pero sí que demandaría que los que construyen el discurso
público usen la nomenclatura correcta para hablar de estas personas. ¿Por qué
seguimos hablando de inmigrantes ilegales cuando nadie es ilegal? ¿Por qué
seguimos hablando de devolución de inmigrantes cuando se les están expulsando
ilegalmente al saltar la valla de Melilla? Al final somos cómplices de la
construcción de un discurso que criminaliza al inmigrante, y en España eso se
ha hecho de manera alarmante.
Crisis
de refugiados en Europa
P.
Durante
el 2015 cubrió la inmigración por vía irregular marítima desde África a Europa
y la llegada de personas refugiadas a las islas griegas de Chios y Lesbos. En
relación a la crisis de refugiados que vive Europa, ¿qué opina del polémico
pacto suscrito entre la Unión Europea y Turquía?
R. Es
una auténtica aberración, una auténtica barbaridad jurídica y un ataque a la
conciencia de los derechos humanos. Con este acuerdo se vulneran todos los
principios humanitarios; no solo la Convención de Ginebra de los refugiados, sino
también las propias leyes de extranjería. Y ¿qué está consiguiendo Europa? Pues
está quitándose de encima el futuro del continente, porque todos los estudios
coinciden en que necesitamos de población joven que garantice la curva de
natalidad y de productividad de nuestra economía.
P.
Muchas
ONG no quieren ser cómplices de un pacto que consideran vergonzoso. Pero sin su
asistencia, ¿no se deja a las personas refugiadas en una situación de mayor
vulnerabilidad?
R. Algunas organizaciones humanitarias no quieren
ser cómplices de la detención ilegal de personas que tienen derecho al asilo y
a la libre circulación dentro del territorio europeo, como recogen las leyes de
asilo. Otras consideran que tienen que garantizar de alguna manera un mínimo de
asistencia sanitaria para los que lo necesitan. Es un debate muy intenso e
interesante sobre hasta dónde tienen que llegar los principios y la asistencia
humanitaria, y sobre en qué momento las organizaciones humanitarias tienen que
decir hasta aquí en modo de protesta por lo que está haciendo un Estado. Pero
para mí, lo más preocupante es la pasividad de la mayor parte de la sociedad
civil europea. Dentro de unos años tendremos que pensar: ¿dónde estaba yo
cuando Europa estaba haciendo esto en mi nombre? La sociedad europea está como
aletargada, callada; sí manifiesta su solidaridad cuando pasa lo de la muerte
del niño Aylan Kurdi, pero antes ya habían muerto más de 3.000 personas.
P.
¿Cree
que hubo un punto de inflexión con la muerte de Aylan Kurdi?
R. Ahí
fue un punto de inflexión mediático, porque, como he mencionado, ya habían
muerto 3.000 personas y el año anterior otras 2.700. ¿Dónde está la sociedad
europea mientras la gente se ahoga en sus orillas? Yo creo que esto no va a
cambiar hasta que la sociedad civil se levante y diga basta ya.
P.
Más
de uno diría que hoy en día la sociedad está en las redes sociales y no en las
calles…
R. En
las redes sociales existe mucha gente movilizada que lo hace desde lo más
profundo y que lo lleva haciendo siempre. Está bien una solidaridad de hashtags, pero la mayoría de la opinión
pública que usa las redes sociales para hablar de temas diversos se moviliza
solo con picos dramáticos, como fue el caso de Aylan Kurdi o cuando fueron
secuestradas las niñas de Nigeria. Pero ¿y el resto del tiempo? Somos expertos
-en España particularmente- en la solidaridad del momento. Sin embargo, creo
que nos falta todavía madurar un poco el compromiso permanente, porque después
de esa reacción al momento dramático parece que se nos olvida.
El
papel del Periodismo
P.
Ha
trabajado como enviado especial en catástrofes naturales como el terremoto en
Haití o el maremoto en Japón. Además, ha cubierto emergencias y crisis
humanitarias en muchos países africanos. ¿Estar cara a cara ante una realidad
tan dura vuelve a una persona más humana?
R. Somos
periodistas y nuestra obligación es ir a los lugares -en muchos casos con condicionantes
muy dramáticos- para trasladar lo que le pasa a la gente de una manera objetiva
y honesta. Lo que tú pienses o sientas tiene que ocupar un plano muy
secundario.
P.
Por
su rigor profesional y compromiso con los derechos humanos le han otorgado
diversos premios periodísticos y reconocimientos. En este sentido, ¿hasta qué
punto está de acuerdo con la afirmación del periodista polaco Ryszard
Kapuściński de que hay que ser buena
persona para ejercer el Periodismo?
R. No
sé si hay que ser buena persona para ser periodista, pero creo que hay que
intentar ser honesto, tener sentido común y los ojos bien abiertos, captar
todos los matices de lo que estás viendo o escuchando y, después, contarlo con
rigor.
P.
Siguiendo
con las citas, el profesor de Periodismo y experto en comunicación digital,
Jeff Jarvis, afirma que el Periodismo actual “ya es digital”, porque lo impreso
ha pasado a un papel secundario. Al mismo tiempo aconseja a los jóvenes
periodistas a que salgan de las redacciones y hablen con los ciudadanos, tal
como hace el Periodismo Social. ¿Piensa que el futuro del Periodismo pasa por
combinar estos dos aspectos: lo social y lo digital?
R. Como
decía al inicio, pienso que el Periodismo es solo uno. Lo único que cambia es
el formato y la manera de conseguir la información. Esto ha mejorado muchísimo.
Sentado en la redacción tienes la suerte de, a través de las nuevas
tecnologías, poder contactar prácticamente con los protagonistas de muchas
partes del mundo. Ahora bien, ¿qué es lo ideal? Ir al sitio, mirar a la cara a
la gente, recorrer los lugares, ver el contexto en el que suceden las cosas, documentarse,
leer, estudiar y, con todo eso, una vez que has hecho una buena captación de
datos y testimonios, intentar construir una historia.
P.
Finalmente,
como profesional del Periodismo, ¿qué le diría a los futuros periodistas para
que no se desanimen ante la crisis que atraviesa el sector?
R. Esta
es una profesión maravillosa y en la vida hay que hacer lo que a uno le gusta y
entusiasma. Hoy tenemos la enorme fortuna, con todas las posibilidades
tecnológicas que existen, de poder trabajar el Periodismo en cualquier lado y
en cualquier país. Pero si se quiere ser periodista en el mundo actual es
necesario hablar varios idiomas y tener, sobre todo, una gran dosis de
entusiasmo, ganas de pelear y disposición para irse donde haga falta.
Ese mismo entusiasmo y pasión que Nicolás ha demostrado
a lo largo de toda la entrevista. Gracias.